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Darle la vuelta a la tortilla

Darle la vuelta a la tortilla

martes, 22 de febrero de 2011

20. Sangre fría. Parte II: La heredera.

La pequeña se adentró en el Gran Zauco, no si antes mirar atrás y ver por última vez a su padre, que se daba la vuelta y regresaría a casa. Ahora esta sería su casa.
- Buenas tardes- le recibieron tres personas adultas que le dedicaron una reverencia. - - La reina le espera.- habló la mujer duende del centro. La pequeña hizo una tímida reverencia con la cabeza, y volvió a mirar atrás. -Llevad las cosas a sus aposentos- los duendes de los lados cogieron los dos sacos que formaban su equipaje, y pasaron por una puerta en la otra dirección. La mujer vio que la pequeña seguía mirando a su padre.
- No se preocupe por su padre, ni por su familia.- le dijo la mujer poniéndole una mano sobre el hombro.- Ahora serán la familia mas respetada del bosque, y nunca habrá unos padres mas orgullosos de su hija, como los tuyos.-
La pequeña sonrió. La mujer le tendió la mano y la pequeña la cogió. Juntas se adentraron por el vestíbulo hasta unas escaleras que iban hacia arriba. Las escaleras que subían eran firmes y tenían pequeños detalles esculpidos. Las paredes estaban decoradas de algunos relieves que representaban la vegetación ya la fauna del bosque. En algunos escenarios pudo distinguir figuras de duendes trabajando en las cosechas y mujeres jugando con sus hijos. Varios recuerdos inundaron su mente. Dejó de sonreír. Sabía lo que le esperaba, y su única opción era aceptarlo.
Llegaron al final de las escaleras. Una gran enredadera estaba ante ellas, era de bastante tamaño y estaba decorado de diversas flores con colores llamativos. La mujer le soltó la mano
- Tranquila.- le dijo con ternura- se abrirán a tu paso.- miró al inmenso mural de colores. – Siempre me han gustado estas flores- dijo con cara risueña.
La pequeña juntó sus manos y de ellas brotó una flor. La mujer presenció como los pétalos adquirían todos los colores del mural, difuminados y brillantes. La pequeña se lo ofreció con una tímida sonrisa. La mujer, perpleja por la belleza de la flor, la tomó y le hizo una reverencia con la cabeza
- Muchas gracias.- dijo y la pequeña sonrió con más fuerza. – Lo siento, pero no podemos ver el Sagritorio- miró la flor y de nuevo a la pequeña. –Gracias de nuevo, seguro que todo te irá bien.- la mujer acarició suavemente el rostro de la pequeña.
- Hasta pronto.- se dio la vuelta y comenzó a bajar las escaleras. La pequeña la siguió con la mirada hasta que desapareció del todo. Pudo comprobar que miraba con detenimiento la flor.
La pequeña se dio la vuelta y se puso frente a la enredadera, antes de que pudiera pensar nada, notó que las flores hacían un ligero movimiento de aleteo con sus pétalos. Se llenó de confianza, y justo cuando dio un paso hacia delante, la enredadera se abrió por la mitad dejando ver la cúpula del famoso Sagritorio. Era muy amplia, pero menos de lo que ella se esperaba, las paredes eran lisas y suaves al tacto. Estaba bastante oscuro, la tenue y suave luz de algunas velas confortaban el sitio. De pronto esa leve iluminación se vio interrumpida por la luz del alba que entraba por el techo de la cúpula. La pequeña pudo ver (y sentir) como la madera del árbol se abría por el techo de forma circular, dejando entrar al Sol. Se frotaba los ojos, mientras au vista se adaptaba la luz diurna. Delante suya se encontraba una mujer duende. Su rostro envejecido pero muy bello, reflejaba serenidad y sosiego. Sus ropas, de color blanco, arrastraban el suelo al andar y brillaban con la luz del sol.
La pequeña clavó sus rodillas en el suelo e hizo una reverencia.
-Levántate- dijo la reina- ya no harás más reverencias.- la pequeña se levantó lentamente.- ahora, la gente te reverenciará a ti.-
La pequeña sonrió. La voz de la reina denotaba tranquilidad. Era como si le hablara su madre.
-Muy bonita- dijo la reina de nuevo- la flor, has creado una gran combinación de colores-la pequeña se ruborizó.
-Tienes mucho talento. El muro floral que tengo en la entrada te dijo como hacerlo ¿verdad?- la pequeña asintió.
-Ya puedes comunicarte con la naturaleza, aunque la haya creado yo. Lo sé. Cada día que pasa, a mi me habla menos. O puede que yo esté perdiendo ese don.-La reina miró al pequeña de arriba abajo.- Un gran trozo de madera se destacó del suelo y se dio forma hasta quedar como una silla. La reina le hizo un ademán para que se sentara, mientras tras ella se formaba un trono donde se sentó.
- Supongo que ya lo sabes, ya sabes porqué te llaman la heredera- la pequeña abrió la boca pero la reina siguió hablando.- es la prueba mas dura. Cuanto mas poder vayas adoptando yo lo iré perdiendo. Y al final moriré.
>>Cuando eso ocurra, ya te diré lo que tienes que hacer con mi cuerpo. Es curioso porque eso fue lo primero que yo aprendí a hacer. Si, así fue como acabé con el gringow. Casi todo lo que cuentan de la leyenda del “Árbol de la Cueva” es cierto, salvo algunas cosas que se evitan para no asustar más a los niños. ¿Has hablado ya con el Intérprete no?
-Sí- dijo la pequeña, comenzaba a brotar confianza de ella. La reina sonrió- Me contó que fue nombrado intérprete algunos días después de que usted llegara a la aldea.
La reina asintió. Pero un leve escalofrió le recorrió la el cuerpo.
-Parece ser que dada la situación de horror de aquella época, huyó de la aldea. Cosa muy extraña, porque aquí es donde estamos más seguros.- la pequeña esperaba que se le aclarara la situación pero la reina no dijo nada más del tema.
-¿Por qué no me cuentas que situación, o momento de malestar ha hecho que la naturaleza te elija como heredera?- Pregunto la reina.
-Mi hermano pequeño.- la pequeña no pudo evitar suspirar, al saber que ya no volvería a estar con él.-Uno oso lo asustó y cayó al río. Había mucha corriente y lo arrastraba. Cuando vi que se ahogaba y que no podía hacer nada, sentí como un árbol me agarraba la mano. La tenía puesta sobre un roble. Sentía su fuerza y grandeza. Entonces alargué mi brazo hacia el río… un roble que estaba bastante lejos, metió sus fuertes ramas en el agua y sacó a mi hermano. Fui hacia el roble que sostenía a mi hermano. Puse mi mano sobre él, y sus ramas acercaron a mi hermano al suelo con mucha delicadeza, la misma con la que lo puse yo…-
La reina escuchaba con atención. Y noto un poco de inquietud en la pequeña.
-¿hay algo más que quieras contarme?- le preguntó.
La pequeña la miró, ahora ella iba a ser su única compañía en su vida.
-Mientras veníamos hacia aquí, algo pasaba.- se puso muy seria, y decidida.- los árboles, las hojas, los arbustos, todas la flores… era como si estuvieran incomodas con mi padre. Como si me estuvieran advirtiendo. Es algo muy raro…-
-Tranquila- dijo la reina- cuando crezcas un poco sabrás interpretarlo. Es lo segundo que yo aprendí…
La pequeña estaba desconcertada, pero la reina no estaba dispuesta a contar nada más.
-Serás una gran Reina.- ambas sonrieron.- ahora descansa- La zarza de flores se abrió de nuevo.-ve a tus aposentos, come algo y duerme. Mañana empezaremos.
La pequeña se levantó de la silla y se dirigió hacia la entrada. Había muchas incógnitas que le recorrían en su cabeza…
-No te preocupes- dijo la reina. –las respuestas que buscas, no te las diré yo. Las descubrirás tú misma…-
La pequeña asintió, y se marchó por las escaleras. El mural de flores se cerró de nuevo.
La reina se sentó de nuevo en su trono. Recordó a su padre, y se puso a llorar…

Continuará…masssss

4 comentarios:

  1. Carmencita de los Bosques25 de febrero de 2011 a las 11:41

    massssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss, este me ha gustado muuucho, tu sabes, es q yo soy un duendecillo de los bosques^^ y no se por q me ha recordado un libro, "brog el stoop", q es asi del estilo de duendes pero con historias tristes y de sangre :P
    MASSSSSSSSSSSSSSSSSS

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  2. Elfo, elfa, lefa, puerca, negra etc1 de marzo de 2011 a las 9:12

    Maassssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss

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  3. Carmencita de los Bosques10 de marzo de 2011 a las 7:20

    mira el negrata comentando jajajaja, eso eso, massssssssssssssssssssssssssss...

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  4. Que pena que tengas esto abandonado...

    Cuidate

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