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Darle la vuelta a la tortilla

Darle la vuelta a la tortilla

domingo, 6 de febrero de 2011

19.Entender el poder y el querer. Parte III: Decisión.

El muchacho miraba el anillo de su difunto padre, y no podía evitar derramar una lágrima. En sus manos estaba la carta que le escribió antes de su despedida. En sus manos, un sobre cerrado con una dirección y el nombre de una mujer, una mujer española. Aquí estaba, en España, después de 18 horas en avión con 4 escalas en diferentes lugares del mundo. Luego tomó un autobús que le llevaría a la ciudad. El autobús le resultaba muy cómodo, además tenía calefacción y eso era muy gratificante en pleno febrero, pues el nunca había conocido un clima en el hemisferio norte. Los paisajes le maravillaban, no podía dejar de mirar por la ventanilla, y centraba su atención en cosas como en la maquinaria de las obras, los carteles de publicidad gigantes, y en la cantidad de vegetación en la ciudad.
Después de mucho andar y preguntar a bastante gente, llegó a una casa. Era de una planta, pero aparentaba ser bastante grande. Sacó la carta de su pequeña maleta y con ella en sus manos llamó a la puerta. Abrió un hombre de unos 40 años, alto y de pelo rojo. Ambos se miraron de arriba abajo.
-¿querías algo?- preguntó el hombre.
- Estaba buscando a Ana.- preguntó el joven con mucha vergüenza.- vive aquí ¿no?.
El hombre pareció alarmarse al escuchar el nombre de la mujer y miró de nuevo al joven, esta vez con más detenimiento. El sobre que llevaba en la mano, la pequeña maleta que escondía detrás de su delgado cuerpo un anillo colgado de su cuello,y en sus ojos que no dejaban de mirarle con incertidumbre.
-¿Puedo saber por qué la buscas?- preguntó con curiosidad.
-Quería darle esto.- dijo enseñando el sobre que tenía en la mano, El hombre miró el sobre, y vio el nombre de Ana y la dirección de su casa.
-¿Quién lo envía?-preguntó el hombre, comenzaba a temblarle la voz.
- Es de mi padre.- dijo el chaval mirando de reojo el anillo que llevaba colgado en el cuello. –Me dijo que se la trajera, cuando el se fuera y…- el joven dejó de hablar al ver al hombre agachar la cabeza. Cuando la levantó vio como se frotaba los ojos que le lloraban.
- Lo siento, es que Ana, mi mujer, murió hace ahora 2 años.- el hombre volvió a secarse las lágrimas- tenía una extraña enfermedad que debió contraer en un viaje que hizo a África.-
El chico se movió con incomodidad cuando pronunció el nombre del continente.
- No quería molestarle, lo siento mucho, me voy…- el chico se dio la vuelta y guardó la carta en el bolsillo, cuando de pronto:
- Espera- dijo el hombre con voz mas clara.-Tu eres de allí, ¿verdad?- el joven se dio la vuelta y lo miró- ella nunca me dijo porqué estuvo en África un mes.- se acercó al joven
-Si me dejaras leer eso podría tener alguna repuesta, podría saber porque murió.-
El joven se sacó la carta de nuevo del bolsillo. La observó por completo.
-Yo también quiero saber porqué estoy aquí.- le dio la carta.
El hombre la cogió como si fuera un regalo. Leyó de nuevo el sobre. Miró al joven, y bajó la mirada hasta el anillo de plata que colgaba de su cuello. Metió la mano dentro de su propia camiseta, y sacó otro anillo, este, de oro, enseñándoselo al joven. Que a su vez sostuvo en la mano el suyo.
-Parece que todas nuestras respuestas no se encuentran solo en esta carta.- dijo el hombre sonriendo. El muchacho se sintió un poco más aliviado, y pudo relajar un poco
el cuerpo.
- Pasa- dijo el hombre abriéndole paso.-estaremos mas cómodos y calentitos. Supongo que habrá sido un viaje largo, y que no habrás comido- El muchacho asintió sonriendo.
-Gracias- dijo cogiendo la maleta y avanzando hacia la puerta.
-Yo soy Iván- dijo el hombre extendiendo la mano.
El muchacho le estrechó la mano con afecto y le respondió:
-Imanol, me llamo Imanol.-

FIN

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