-¡Arderéis en el infierno! ¡Todos!- gritaba la mujer con odio mientras ardía en la hoguera. Las otras mujeres que también se consumían por las llamas gritaban de dolor, de desesperación… una rezaba, otra repetía el nombre de su hijo…
La multitud gritaba con júbilo, como si de un circo romano se tratase, maldecía a las personas que se quemaban, y clamaban a Dios que se había hecho justicia.
Mientras, al otro lado del pueblo, un hombre terminaba un espantapájaros, pues de ninguna manera creía que aquel humo negro que se alzaba hacia el cielo iba a arreglar su problema con la cosecha. El espantapájaros llevaba ropa y efectos personales de las personas que habían sido quemadas o colgadas por brujería. Aquello lo hacía obligado por su mujer, una devota creyente influenciada por un fanático reverendo. Cuando terminó, lo clavó en una cruz, la puso en el centro de la cosecha. Cuando se alejó un poco se fijó con detalle en la figura colgada en la cruz. El saco que sustituía la cabeza tenía el contorno de un rostro, los guantes no parecían huecos, eran como si tuvieran manos dentro, y el relleno de paja simulando el torso y las extremidades señalaban las curvas y los músculos de una persona. Un escalofrío recorrió al campesino de los pies a la cabeza mientras lo miraba, y no podía apartar la mirada. Llevaba un buen rato ahí parado mirándolo cuando oyó algo en el bosque que le hizo girar la cabeza. El ruido lo hacían centenares de aves volando al mismo tiempo alejándose de la zona. No se alegró del todo, al ver tantos pájaros huyendo, por decir lo evidente, su miedo se hizo un poco más fuerte.
Salió del cultivo, y se dirigió hacia la casa. En la entrada de la casa se encontró con Billy, su perro guardián, estaba acurrucado y sollozaba con sus patas tapándose el hocico. Lo acarició e intentó calmarlo, pero no sirvió de mucho. El animal estaba realmente estremecido, y el bosque estaba totalmente en silencio.
Llegó la noche, al fuego estaba sentada la pequeña jugando con unos trapos que mañosamente su padre había convertido en varias muñecas.
-La cena está lista- dijo la esposa desde la cocina. El campesino cogió a la pequeña en brazos le dio varios besos y la llevo a la cocina. La cena estaba puesta ya en la mesa, y antes de sentarse a ella, bendijeron la comida que iban a tomar. Durante el rezo, el hombre pensó en el espantapájaros, en no ponerle nombre, así seguía siendo un instrumento más de la agricultura. Después de la cena, la mujer acostó a la niña, y se fue al dormitorio con su marido. Antes de dormir, la mujer comentó que le podría pasar al perro, y él le respondió que puede ser de la nube negra de las hogueras y su olor a muerte. La mujer de mala gana se acostó y dijo entre dientes:
-Es el olor a justicia, la voluntad de Dios-.
Se despertó sobresaltado. Miró por la ventana y vio que aun era de noche. Se asomó a ella, tenía una vista preciosa de su cultivo… algo fallaba. El espantapájaros, no estaba, la cruz clavada en el suelo brillaba a la luz de la Luna.
No sabía que pensar pero fue hacía abajo, abrió la puerta, cogió el hacha instintivamente y se dirigió hacia el huerto. Allí estaba, colgado de la misma manera que lo dejó esa mañana. ¿Una ilusión, estaba soñando?… no sabía que pensar. Se acercó a él y pisó algo en el suelo, cuando se agachó y cogió lo que había pisado, era unos de sus zapatos, los que se ponía para ir los domingos a la Iglesia. Buscó en el suelo y allí estaba el otro. No sabía que era peor, pensar en cómo habían llegado allí o en la bronca que tendría con su mujer por llenar de barro los zapatos. Se dirigió a la casa, mirando hacia atrás continuamente. Se detuvo de repente, en la entrada estaba la pequeña, le miraba fijamente, bajó la vista hasta los zapatos, su padre recorrió la mirada de la niña.
-Se las puse ahí para que no entrara en casa, no es malo. Pero me da mucho miedo.-
dijo la niña. Se dio la vuelta y subió a su habitación. El hombre entró en la casa y limpió los zapatos, cuando los soltó en el suelo se dio cuenta de que estaba temblando...
CONTINUARÁ…
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wena primo, me esta molando.
ResponderEliminarOie he estao dandole weltas al asunto, quizás lo wai es que hagas 10 relatos cortos i io hago 1 ilustración pa cada relato, luego lo editamos nosotros mismos en alguna pagina de autopublicación i sacamos libritos de relatos cortos ilustrados para la gente, lo movemos por tiendecillas de libros, cómics, etc. Y nos sacamos unas perrillas. ia hablamos.
1abraso mamona
buena idea, lo ablamos mas palante n_n
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