Un día esplendido. Los grandes árboles dejaban pasar pequeños rayos de luz provenientes del Sol que iluminaban los senderos. Pero lo que más brillaba, era Yü. Había salido más temprano de lo normal para su paseo diario durante el día. El bosque era muy profundo y laberíntico, pero para la joven nunca había sido un problema, pues habitaba en él desde hacía siglos. Conocía todos los peligros, y nunca salía de los bordes que sus antepasados le impusieron. Para ella cada día era una aventura diferente: Un día corría por las ramas con las pequeñas patas de un roedor; otro día recorría los pequeños caminos del sendero con las pezuñas de un mamífero… pero la que más le gustó fue la de volar entre los árboles con esa piel de diferentes colores llamativos. Ese día decidió repetir esa experiencia.
Yü se deslizaba por el aire con mucha soltura, y pensó que no podría ser más feliz. De repente oyó algo a lo lejos. Era un sonido que nunca había oído de ningún ser del bosque. Le provocaba cierta angustia y le daba bastante miedo. Pero la curiosidad pudo más que cualquier cosa que pudiera sentir. Ahora el sonido era más fuerte, se estaba acercando. Por fin llegó al sitio, se posó sobre una planta bastante grande, y miró con detenimiento. En el suelo había una especie de animal no se movía ningún ápice, así que supuso que estaría durmiendo. Su piel era muy extraña, como si tuviera varias capas y de diferentes colores. Tenía una larga cabellera morena, pero solo en la cabeza. Estaba tumbada hacia arriba, y sus patas traseras estaban separadas. Entre esas patas, se encontraba un ser más pequeño, tenía un cierto parecido en la forma con el animal mayor pero este no tenía pelo ni tampoco ninguna piel por encima. Estaba embadurnado en un extraño líquido rojo y de su estómago se diferenciaba una especie de cola. El animal pequeño agitaba las patas, pero no se movía del sitio. El rugido que emanaba era cada vez más intenso. No pudo soportarlo más y se dirigió hacia la pequeña criatura.
-Alto Yü- escuchó de repente una voz en su interior. Hacía mucho tiempo que no escuchaba la voz de su ancestro. –No te acerques, aléjate.- Nunca había desobedecido a su ancestro. Así que Yü comenzó a volar y tomó el camino por donde había venido. Iba concentrada en la voz que seguía hablándole, así no podía oír al pequeño animal.
-Nunca te hablé de ellos. No sé por dónde empezar. Lo único que puedo decirte es que ya nada será igual. Ningún habitante del bosque es tan horrible como la cría que acabas de ver.- la voz siguió hablando mientras Yü volaba. –No posee ninguna virtud como la visión de un halcón ni la velocidad de un zorro… pero tiene algo en su interior, algo siniestro. Una gran capacidad de aprendizaje, y cuanto más aprende, más peligroso se vuelve. Esperemos que no pasen de ahí. Lo único que podemos hacer es desear con todo nuestro corazón que esa especie no ponga un pie en tu bosque… Apaga tu deseo de saber más Yü, eso es lo que ha corrompido a esa especie.
The End
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Hay gente que merece la pena, aunque..también es verdad que son minoría...
ResponderEliminarMe ha gustado, saludos
le haré caso a las voces de mi interior y los mataré a todos... y exterminaré la especie humana q no sirve pa ná,..a mi cada vez me da más pena no haber nacido irracional, nosotros destruimos el bosque, incluso el q no queremos ver...
ResponderEliminara mí me ha molao, la sangre ya se la pongo yo, no te preocupes :P