Jack abrió los ojos, y se sintió desconcertado. Hace menos de un parpadeo que estaba conduciendo. Salió tarde del trabajo y se dirigía a casa con su familia. Ahora no había nada. Una sensación desagradable le invadió el cuerpo. Todo era blanco. No se podía distinguir el suelo que pisaba. Nada alrededor. ¿Se había dormido? No logrará averiguarlo si no se despierta. Al fondo pudo ver algo que llamó su atención. Era una puerta. La puerta parecía ser de una clínica.
La abrió y no se extrañó nada al ver lo que había detrás de ella. Una sala de espera. Unas plantas en la esquina, unas sillas, una mesita con algunas revistas, y una ventanilla junto a otra puerta. Se acercó a la ventanilla que estaba cerrada. Leyó un cartel que había en el cristal. “Esperen su turno, serán avisados”.
Miró a las sillas, había una anciana que parecía un tanto desvalida. Estaba durmiendo. Se sentó en frente de ella. La puerta junto a la ventanilla se abrió. Jack miró a la anciana, seguía durmiendo. Pudo ver que en su mano, tenía una muñeca pero no le extrañó por alguna razón. Se fijó en la puerta, que todavía seguía abierta. Él se levantó. Se acercó a la puerta, miró de nuevo a la anciana. Dudó un instante, pero finalmente se decidió. Se acercó a la anciana y le puso la mano en el hombro. La señora levantó la vista, se puso en pie y anduvo despacio hacia la puerta. Antes de cruzar la puerta, la anciana miró a Jack y le hizo un gesto de asentimiento.
Jack sonrió y se sentó. No tuvo que esperar demasiado. La puerta se abrió de nuevo. Fue hacia ella, y entró en un pasillo con 2 puertas, una enfrente de la otra.
En la derecha había varias personas sentadas, algunas leían revistas, y otras simplemente esperaban. En la puerta de enfrente había una persona en una cama, tenía conectado varios goteros y una maquina que detectaba el pulso y la tensión. Jack entró en la habitación, la persona que se encontraba en la cama era la misma anciana de la sala de espera. Encontró su ficha en una mesilla, no ponía su nombre. Entre tanto argot médico pudo distinguir: “fallecimiento inminente”. No sabía por qué, pero sintió bastante lástima. No había nadie más en la habitación. La anciana estaba sola. Jack se iba a marchar, en la puerta miró a la anciana, vio en el electrocardiógrafo, como el pulso y la tensión bajaban cada vez más rápido. Corrió hacia la sala de enfrente, y comenzó a gritar. Nadie levantaba la vista, la gente seguía leyendo, tomando café… nadie le prestaba atención. Se dirigió a la sala de espera de antes, pero la puerta no se abría. Le dio una patada a algo en el suelo. Era la muñeca de la anciana. La cogió. Se acordó de la anciana. Fue hacia la habitación de nuevo. Las líneas de la máquina eran rectas, la anciana estaba muerta. Fue hacia ella. No respiraba. Le cogió la mano, que aun estaba caliente. Le puso la muñeca en el pecho, y los brazos alrededor de ella. De repente el cuerpo de la anciana dio un salto en la cama, y Jack notó un fuerte dolor en el pecho. La anciana seguía con los brazos cruzados alrededor de la muñeca. Otro salto. Más dolor en el pecho. Jack apenas se tenía en pie. La anciana dio otro salto, esta vez se quedó un instante en el aire. Y el dolor fue mucho más intenso… empezó a verlo todo nublado. Lo último que pudo ver antes de perder el conocimiento fue como la anciana se levantaba de la cama y se dirigía hacia él arrastrando la muñeca…
-Tiene pulso, lo tenemos doctor.- la enfermera ajustó los goteros, y comprobó el electrocardiógrafo de nuevo.
- Buen trabajo muchachos, Susan lo has hecho muy bien- el doctor se quitó los guantes y respiró con tranquilidad. – Termine la sutura, y prepare otra transfusión.- dijo a sus ayudantes que siguieron trabajando. El doctor salió a la sala de espera. Allí se encontraba una mujer con una niña. Estaba desecha por los nervios. El médico la tranquilizó, y le explicó la situación. La mujer lloró de alegría y abrazó a su hija. La pequeña sonreía, a pesar del llanto de su madre, pues en el fondo entendía que todo iba bien. El médico se dirigió a la pequeña.
-Ya pasó preciosa, pronto verás a papá.- la niña le enseñó lo que sujetaba.
- Vaya que bonita muñeca, ¿Cómo se llama?-.
The End
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afu, esas cosas se te ocurren a ti en el areasur, en el campo o de camino a donde? aju q mieo, si me muero y me encuentro una vieja aunq sea buena gente si no es mi abuela, salgo por patas, eah! esta noche no duermo.
ResponderEliminarLa critica es: creo q veo demasiadas peliculas y series chungas, se veia venir q el tio taba de experiencia extracorporea, haciendo su vieja...digo viaje astral :) (como siempre digo, mas SANGREEEEE)